Comprobación científica, la poesía es terapéutica.
Un nuevo estudio de la Universidad de
Liverpool ha confirmado mis sospechas: la poesía es terapéutica. Pero no sólo
tiene beneficios el género lírico, sino también la prosa literaria. Los
investigadores compararon la actividad cerebral de voluntarios mientras leyeron
textos clásicos de Shakespeare, John Donne, T.S. Eliot, Philip Larkin y Ted
Hughes, entre otros, y mientras leyeron estos mismos textos traducidos al
lenguaje coloquial. Hallaron que la actividad cerebral se dispara cuando leen
los clásicos. Con un escáner cerebral detectaron que cuando el lector se
encuentra con una palabra inusual, sintaxis complicada o frase insólita, se
estimulan ciertas áreas del cerebro.
De hecho, los investigadores afirman
que la literatura, y sobre todo la poesía, puede ser aún más útil que los
libros de autoayuda, ya que la poesía afecta el hemisferio derecho del cerebro
donde se almacenan los recuerdos autobiográficos y hace que el lector
reflexione sobre su vida. "La poesía no se trata sólo de una cuestión de
estilo, sino de experiencias profundas que aportan elementos emocionales y
biográficos al proceso cognitivo", explica el profesor Philip Davis, uno
de los investigadores del estudio.