miércoles, 19 de octubre de 2016


Comprobación científica, la poesía es terapéutica.

Un nuevo estudio de la Universidad de Liverpool ha confirmado mis sospechas: la poesía es terapéutica. Pero no sólo tiene beneficios el género lírico, sino también la prosa literaria. Los investigadores compararon la actividad cerebral de voluntarios mientras leyeron textos clásicos de Shakespeare, John Donne, T.S. Eliot, Philip Larkin y Ted Hughes, entre otros, y mientras leyeron estos mismos textos traducidos al lenguaje coloquial. Hallaron que la actividad cerebral se dispara cuando leen los clásicos. Con un escáner cerebral detectaron que cuando el lector se encuentra con una palabra inusual, sintaxis complicada o frase insólita, se estimulan ciertas áreas del cerebro.


De hecho, los investigadores afirman que la literatura, y sobre todo la poesía, puede ser aún más útil que los libros de autoayuda, ya que la poesía afecta el hemisferio derecho del cerebro donde se almacenan los recuerdos autobiográficos y hace que el lector reflexione sobre su vida. "La poesía no se trata sólo de una cuestión de estilo, sino de experiencias profundas que aportan elementos emocionales y biográficos al proceso cognitivo", explica el profesor Philip Davis, uno de los investigadores del estudio.